lunes, 16 de junio de 2008

Argentinos somos todos

Los hechos que se precipitaron sobre los medios y la gente (por consecuencia) a partir del sábado, funcionaron cómo se esperaba. Como uno de esos perfectos detonantes que necesitan las clases reaccionarias para salir a la calle.
La detención de Alfredo D´Angeli, la represión en las rutas y una postura oficialista firme, controversial y pública parieron a una de las movilizaciones de clase media y alta más grande de los últimos tiempos.

Creo que este es un buen momento para definir el término desarrollo desigual y conmbinado. Argentina en el mapa del gran mercado mundial se desenvuelve como una nación semi colonial. Es decir que orienta la mayoría de su producción al servicio de las grandes potencias, o de sus intereses.

Así, con frecuencia encontramos el capital extranjero invertido descontroladamente en un recurso cuya producción es próspera en Argentina. Al mismo tiempo nos encontramos con un estado poco intervencionista que deja todas las transacciones libradas al azar y libre albedrío del gran capitalismo.

Como consecuencia somos capaces de apreciar una rama de la industria nacional desarrollada al extremo y en un gran contraste con las otras, abandonadas por perder su carácter de redituable.Formamos parte de un país que nunca alcanza un equitativo progreso industrial porque constantemente este se estanca y deja el paso a una nueva inversión extranjera.

Hoy las líneas ferroviarias nacionales se encuentran desbaratadas, abandonadas y maltrechas. Es que los rieles como transporte no eran compatibles con el traslado del petróleo. El mismo que se vendió por monedas a los inversores del mundo.

Y así sucede con la soja y los cereales. No es más que otra faceta del desarrollo desigual y sostenido. Deja capital, es una buena inversión, el estado se lleva su parte y fin. Casi en su totalidad los campos argentinos están orientados a este tipo de producción. Desentendiéndose de otros mercados, ya que hoy, la soja es prioridad en el mercado mundial. Principalmente para china y Europa.

¿ Qué pasará cuando la soja y los granos sean ajenos, nuevamente, al mercado mundial ?. Argentina habrá apuntado toda la industria agrícola en un proyecto que llega a su fin por las meras contradicciones del sistema capitalista. Un proyecto que nos mantiene en carácter de semi colonia.

Esta crisis es una ventana por la cual podemos ver dos cosas. El hambre desenfrenado por un poco más de capital, primero. Y en segundo término podemos ver como replantear una lucha que nos corresponde a todos y nos importa a pocos. Un combate por la justa distribución de las riquezas.


Belisario

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